¿Qué entendemos por patrones y motivaciones del consumo de drogas?
Cada sustancia produce en el organismo una serie de efectos, pero éstos pueden variar sustancialmente según el patrón mediante el cual se produzca el consumo.
En primer lugar, es preciso considerar que el uso de cualquier sustancia supone la aparición de consecuencias para el usuario. Este uso puede ser meramente circunstancial, con un objetivo experimental o circunscrito a un momento determinado de la historia del individuo, sin acarrear modificación alguna en su estructura de personalidad, en el funcionamiento de su sistema nervioso, o en su estilo de vida. Sin embargo la repetición de estos experimentales o circunstanciales puede conducir a una dependencia, lo que supone una tendencia a la autoadminstracion continuada, mas allá de las consecuencias negativas que ello acarrea al usuario.
Patrón de consumo es el conjunto de variables que definen la relación entre los individuos y la sustancia consumida.
Por motivaciones de consumo entendemos el conjunto de razones que los consumidores expresan en el momento de uso de drogas. Estas justificaciones tienen en estrecha relación con el contexto, y las necesidades en los que se desarrolla la vida de cada persona.
TIPOS O FORMAS DE CONSUMO
Hemos señalado repentinamente que el consumo de drogas puede derivar de múltiples causas. La drogodependencia no aparece por arte de magia o de forma repentina, sino que se va instaurando paulatinamente en la vida de una persona que usa con regularidad las drogas.
Consumo experimental
En contra de lo que se puede pensar, los primeros contactos con las drogas acostumbran a darse de modo fortuito y causal, a menudo asociados a motivaciones como la curiosidad, la presión social al consumo y la ausencia de otros medios para hacer frente a situaciones de de dificultad que surgen en la vida de cualquier persona.
En las etapas de iniciación del consumo, éste tiene un carácter experimental. Se usan drogas para probar sus efectos, como método de evasión o por compartir una nueva experiencia con otros. En la mayoría de los casos no evoluciona hacia otro tipo de consumo mas habitual o problemático, ya que la persona puede perfectamente tomar la decisión de interrumpir un consumo, ya sea porque perciba el riesgo de que se haga mas frecuente y le provoque problemas o porque, sencillamente, no sea una satisfacción importante para el.
La confluencia de circunstancias en las cuales las personas son más vulnerables y la presencia o disponibilidad de drogas lleva en muchos casos a convertir este azar negativo en el silenciamiento de conductas de uso de sustancias que pueden terminar, en algunos casos, convirtiéndose en un problema de abuso y dependencia.
Consumo habitual
Son aquellas personas que usan drogas para cubrir necesidades y carencias importantes, como por ejemplo resolver o evadir problemas, o para quienes las drogas se convierten en el elemento central y casi exclusivo de ciertas formas de ocio. Esta conducta conlleva un elevado riesgo de avanzar hacia un consumo habitual y sistemático, con el consiguiente peligro de generar dependencia.
Una vez instaurado el consumo regular y cotidiano, este puede mantenerse en aparente compatibilidad con una vida normal durante un periodo de tiempo, que varia según el tipo de droga que se consume, las características de la persona, y las sustancias.
En un primer momento, los problemas asociados al consumo de drogas no afectan todavía y de modo evidente a la mayor parte de las esferas de la persona. Sin embargo, es frecuente que el consumidor empiece a ser consciente de su pérdida de control y, sin llegar a conocerlo totalmente con los más allegados, empiece a utilizar diversos argumentos para justificar su consumo.
Consumo compulsivo o drogodependencia.
No obstante, la persistencia en el consumo suele traer acompañada la aparición de la dependencia, que hace la persona siga consumiendo, no ya para obtener los beneficios asociados a éste, sino para evitar la aparición de síntomas negativos derivados de la falta de sustancia (malestar físico, ansiedad, estados depresivos, etc.).
En el momento en que las drogas se integran a la vida de las personas, es posible fijar el punto critico en el que se puede empezar a perder el control de la situación, convirtiéndose en el consumo de sustancias en el factor que realmente guía y organiza la vida del individuo, propiciando la perdida importante de otras metas y objetivos vitales de interés (familia, estudios, trabajo, relaciones sociales, proyectos futuros, etc.).
Esta situación va a repercutir en el subimiento de alteraciones en diversas áreas (de orden físico, familiar, escolar, laboral, etc.) llevando a limites o deterioros notables que van a requerir ayuda externa para resolver el problema.
El deterioro personal y familiar asociado al consumo de drogas suele ser más acelerado y profundo en las personas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad social.