El
Plan Nacional Antidrogas revela el propósito
del Gobierno Nacional que presido de luchar firme e
indoblegablemente contra uno de los peores enemigos
de la salud física, moral y espiritual de los
pueblos.
Bregamos incansablemente para
que nuestra Nación fortalezca el convencimiento
de que ante tan terrible flagelo debemos estar todos
unidos porque ataca valores que son fundamento mismo
de nuestra sociedad, y para responder con energía
al desafío de un mal tan perjudicial fue y es
de enorme utilidad el apoyo de la Comunidad Internacional.
Han sido importantes los logros
en esa batalla cotidiana contra tan cruel y osado enemigo
pero estamos conscientes de que es imperioso acrecentar
esos resultados positivos de nuestro decidido accionar.
Con esa clara consigna actuamos todos los días.
La magnitud de nuestros afanes
esta patente en la elaboración del Plan Nacional
Antidrogas, concretado por un calificado grupo de representantes
de diversos sectores de la Comunidad Nacional, estatales
y privados, comprometidos e interesados en la problemática
planteada que, con la Coordinación de la Secretaría
Nacional Antidroga (SENAD) y el asesoramiento de la
comisión Interamericana para el Control del Abuso
de Drogas (CICAD/OEA), han sumado ideas y experiencias
de singular valor.
Porque nuestro objetivo es defender
la causa de un pueblo sano y de una democracia con ética
ante factores corrosivos o elementos perturbadores de
su limpia vigencia, seguiremos tenaces en nuestra lucha
diaria y esperamos en esa tarea una mayor
cooperación internacional que incidirá
en la materialización de importantes acciones
proyectadas que urge concretar.
En este Plan, no nos reducimos
a planteamientos teóricos sino que visualizamos
la problemática en toda su complejidad y desde
ese enfoque íntegro proponemos caminos a seguir,
en el logro de las metas que nos hemos propuesto, para
hallar verdaderas soluciones a través de formulas
y estrategias sostenidamente eficaces. No basta señalar
hechos negativos o falencias. Hay que enfrentarlos con
perseverancia y valentía. Es la filosofía
de nuestra lucha contra las drogas, amenaza respondida
con firmeza porque ataca el presente y el futuro del
país.
El Gobierno y el pueblo paraguayo
seguirán demostrando una plena coincidencia de
voluntades en este combate que nos hace abrazar una
causa de validez universal convencidos de que allí
donde la droga corrompe, destruye y aniquila, allí
se conspira contra toda la humanidad.
He aquí, el testimonio
de una decisión gubernativa inquebrantable en
un campo que no acepta debilidades ni postergaciones.
No vacilaremos porque nuestra mística es la fuerza
moral de nuestro pueblo y porque al obrar como hacemos
defendemos la dignidad del hombre y los mejores horizontes
para la Nación Paraguaya.
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